¿Alquiler y mascotas, son ambos compatibles?

En los tiempos actuales, en los que el alquiler de viviendas vive un momento excepcional, tener mascota y buscar piso se puede convertir en toda una aventura.

En la mayor parte de contratos de arrendamiento se especifica la prohibición de tener un animal doméstico debido a que la Ley de Arrendamientos Urbanos ofrece al arrendador la posibilidad de prohibir tener animales en la vivienda arrendada.

Así que el arrendador es el que tiene la última palabra, pero eso sí, tiene que estar especificado en el contrato de alquiler y es muy conveniente que lo redacte un profesional. En caso de que en el contrato del piso no haya una cláusula expresa que lo prohíba, los inquilinos podrán tener un perro, gato o animal de compañía sin problemas.

La Ley de Arrendamientos Urbanos ofrece al arrendador la posibilidad de prohibir tener animales en la vivienda arrendada, pero eso sí, tiene que estar especificado en el contrato de alquiler. Si no hay una cláusula expresa que lo prohíba, los inquilinos podrán tener un perro, gato o animal de compañía sin problemas.

No obstante, debemos señalar que si el animal causa algún tipo de destrozo, daño o problema de salubridad, el arrendador puede solicitar el abandono de la vivienda según el artículo 27.2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Dicha Ley especifica como motivos de rescisión de contrato por parte del propietario tanto a «la realización de daños causados dolosamente en la finca» como a la realización en la misma de «actividades molestas, insalubres, nocivas, peligrosas o ilícitas». Ambos supuestos pueden atribuirse a un animal o mascota (daños en la finca y actividades insalubres o molestas, como podrían ser ladridos o ruidos) y servir como motivo para dar por terminado el contrato.

En Cataluña, actualmente hay registradas más de un millón de mascotas.

Vivir con una mascota doméstica es cada vez más habitual y también lo es considerarlo como uno más de la familia. Las mascotas son una parte fundamental en la vida de muchas personas, y la mayoría de las que buscan piso de alquiler suelen tener dificultades para encontrarlo por este motivo.

La preocupación del arrendador es debida a los posibles destrozos en la vivienda arrendada o a las quejas que pueda presentar la comunidad de propietarios alegando posibles molestias, eso hace que prefiera evitar esos riesgos prohibiendo al inquilino tener animales en la vivienda aunque, si el animal está bien educado, puede ser el inquilino perfecto.

Es aconsejable que el inquilino contrate un seguro de vivienda que cubra posibles destrozos de sus mascotas, sobre todo si son perros, de este modo, tanto el arrendador como el arrendatario estarán más tranquilos ante posibles comportamientos inesperados de los animales.

Es aconsejable que el inquilino contrate un seguro de vivienda que cubra posibles destrozos de sus mascotas, sobre todo si son perros, de este modo, tanto el arrendador como el arrendatario estarán más tranquilos ante posibles comportamientos inesperados de los animales.

Cerrar la puerta a este tipo de inquilinos supone renunciar a una gran parte del mercado de personas interesadas en alquilar una vivienda, desperdiciando una buena oportunidad ya que, si los inquilinos con animales de compañía se encuentran a gusto, se quedarán mucho tiempo debido a la dificultad de encontrar una vivienda de alquiler que permita mascotas.

Desde Barea & Zango Grupo Empresarial ponemos a su disposición nuestro departamento de Gestión Inmobiliaria y Patrimonial, para ayudarle a encontrar piso y, si lo requiere, nuestra Correduría de Seguros también le asesorará para contratar seguros específicos para animales de compañía con coberturas obligatorias, opcionales y adicionales, responsabilidad civil e incluso gastos de veterinario, robo o extravío. Otra buena opción a considerar es un seguro de hogar en el que pueda incluir a sus mascotas.

Escrito porEva Hernández GascónDirectora del Departamento
de Gestión Patrimonial e Inmobiliaria