Desfibriladores en comunidades de propietarios

Cada vez más, nos estamos acostumbrando a ver desfibriladores a nuestro alrededor. Este hecho responde al Decreto 30/15 de la Generalitat de Catalunya que obliga a adoptar y regula las medidas de autoprotección en zonas públicas como pueden ser por ejemplo algunos edificios y medios de transporte.

Los desfibriladores que se encuentran en dichos espacios son de uso sencillo para que puedan ser utilizados por personas sin conocimientos de medicina. El propio desfibrilador es capaz de detectar si es necesaria o no su utilización, no emitiendo ninguna descarga en caso de que no sea requerida.

Hasta este momento, la legislación vigente está orientada a empresas, edificios oficiales y transportes públicos pero, por desgracia, no obliga a la instalación de desfibriladores en comunidades de propietarios, siendo en España su uso mínimo en ese ámbito mientras que es ya habitual encontrarlos en las comunidades de vecinos en muchos países de Europa.

Las estadísticas indican que cada 20 minutos se produce una parada cardíaca y que 7 de cada 10 tienen lugar en el hogar por lo que hay que estar preparado y tener presente que, ante un ataque al corazón, es vital actuar con rapidez ya que los 5 minutos siguientes al paro cardíaco son determinantes para la recuperación del afectado. Así que la instalación de desfibriladores en alguna zona común en una comunidad de vecinos podría llegar a ser de vital importancia en el caso de ataque al corazón de cualquiera de sus habitantes.

Se debe actuar con rapidez ante un ataque al corazón, teniendo en cuenta que los 5 minutos posteriores al paro cardíaco son claves para la recuperación del afectado.

Funcionamiento del desfibrilador

Antes que nada, debemos tener presente que el uso del desfibrilador únicamente está indicado si el afectado está inconsciente, no respira por sí solo y no responde a las llamadas. En ese caso lo primero que debemos hacer es contactar con los servicios de emergencia y, mientras esperamos su llegada, utilizar el DESA (Desfibrilador Externo Semiautomático) y practicar de forma manual la RCP (reanimación cardiopulmonar).

Para utilizar el desfibrilador primero deberemos abrir el compartimiento donde se guarda el DESA para poder ponerlo en marcha. En algunos modelos encontraremos una cuchilla de afeitar y los electrodos de descarga para que, en caso de que sea necesario, la persona encargada de la reanimación pueda proceder a un afeitado básico de la zona donde se conectan los electrodos y facilitar así un buen agarre. Después deberemos colocar uno de los electrodos encima del corazón y el otro debajo del pectoral del lado contrario tal y como se muestra en un pequeño esquema que encontrará dentro del DESA. Cuando tengamos todo a punto ya sólo quedará apretar el botón de inicio para iniciar el proceso de RCP.

Antes de utilizar el desfibrilador, debemos asegurarnos que el afectado no respira, está inconsciente y no nos responde. El siguiente paso será llamar a los servicios de emergencias y mientras esperamos su llegada, proceder a realizar la RCP con el DESA.

El dispositivo, al conectarse al pecho, detecta de forma automática si hay o no actividad cardíaca por lo que solamente realizará la descarga eléctrica si las condiciones son óptimas, asegurándose de no actuar sobre una persona sana. Con posterioridad a la descarga la gran mayoría de desfibriladores indican y marcan la frecuencia de la RCP para que el proceso manual de recuperación sea efectivo. Tras 2 minutos de RCP el DESA evaluará de nuevo el estado del paciente y realizará una segunda descarga o bien recomendará la continuidad de RCP hasta que llegue la ambulancia.

Coste, instalación y mantenimiento

La instalación de un desfibrilador en una comunidad de propietarios puede realizarse mediante renting, siendo este el método más utilizado ya que, con una cuota mensual aproximada de 50€ + IVA, la comunidad tiene la tranquilidad de que el aparato estará sometido continuamente a un correcto mantenimiento del que será responsable la empresa instaladora, que se encargará tanto de comprobar el estado de la batería y el resto de componentes del aparato como del cambio o reposición de los consumibles por un precio asequible al repartirse el costo entre todos los vecinos.

También existe la opción de compra que, con un coste medio de 1.200,00 € + IVA, tiene el inconveniente de no incluir el mantenimiento.

Como hemos dicho anteriormente no existe ninguna obligación de instalar un desfibrilador en una comunidad de vecinos pero, si tenemos en cuenta los beneficios que puede aportar en caso de emergencia, posiblemente crea usted que sea interesante plantear este tema en próximas juntas de propietarios.

Escrito porNúria Rostand TorrenteOficial Habilitada de
Administrador de fincas.
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