Medidas disciplinarias en el trabajo: despido y sanciones (II)

Siguiendo con la primera parte de este artículo, en la que hablábamos sobre el despido disciplinario, pasemos ahora a hablar de las sanciones disciplinarias.

Plazos para las sanciones

Según el artículo 60 del Estatuto de los trabajadores, y una vez cometida la falta por el empleado, la empresa tiene un plazo distinto para sancionar en función de la gravedad de la falta:

  • Diez días para las faltas leves.
  • Veinte días para las faltas graves.
  • Sesenta días para las muy graves.

El cómputo del plazo se inicia desde que la empresa tuvo conocimiento de la comisión de la falta por parte del trabajador.

Si la empresa no tiene conocimiento del hecho, existirá un plazo máximo de seis meses para poder sancionar, si tuviera conocimiento con posterioridad, independientemente de la gravedad de la falta.

Sanciones y reincidencia

Por otro lado y en primer lugar, hay que desmontar el mito de que existe un registro o expediente público de sanciones de los trabajadores, es una leyenda urbana posiblemente promovida por empresarios que de ningún modo existe, y por ello no puede perjudicar nunca al trabajador.

En segundo lugar, un trabajador no puede ser sancionado por la empresa por unos mismos hechos dos veces. Todo ello proviene del principio del Derecho Penal “nos bis in ídem”, extrapolado al ámbito laboral sancionador.

Una vez haya sido sancionado el empleado, la empresa no podrá sancionarlo de nuevo, salvo que el trabajador vuelva a realizar otro incumplimiento laboral o que se considere reincidencia.

Las sanciones no tienen un plazo de caducidad una vez sancionado el trabajador, ya que no tiene ninguna relevancia para el futuro.

Pero a efectos de reincidencia sí que puede tener repercusión.

Esta reincidencia no se puede considerar si la sanción no es firme, y no será firme mientras un juez no confirme la sanción, siguiendo el proceso de los artículos 114 y 115 de la Ley de la Jurisdicción Social.

Impugnación de las sanciones

Una sanción puede ser impugnada por el trabajador ante los tribunales de justicia en un plazo de 20 días hábiles desde la notificación.

Si la sanción no se impugna dentro de los 20 días laborales desde su comunicación formal, entonces es firme.

Siempre es aconsejable impugnar todas las sanciones impuestas por la empresa, se esté o no conforme con ellas, teniendo en cuenta que en el proceso laboral las costas casi son inexistentes.

Acumulación de sanciones y despido disciplinario

En resumen, el cometer varias faltas leves o graves en un periodo determinado en el tiempo indicado en el convenio colectivo, podrá ser considerado como falta muy grave, pudiendo suponer el despido disciplinario por reincidencia.

Y es evidente que ante un proceso de despido disciplinario, los jueces van a tener en cuenta las sanciones firmes impuestas previamente al trabajador.

Escrito porMarc Puigmal VillegasAbogado.