ODS 3, salud y bienestar: la primera riqueza es la salud

A pesar de los avances científicos, más de cinco millones de niños mueren cada año antes de cumplir los 5 años. Además, estadísticamente los niños que nacen pobres tienen casi el doble de probabilidad de morir antes de los 5 años que los de las familias más ricas.

Garantizar una cobertura universal sanitaria y asegurar el bienestar de la población global es el fin que persigue el tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, indispensable para la construcción de sociedades prósperas. Sin embargo, todavía persisten desigualdades en el acceso a la asistencia sanitaria.

Uno de los pilares básicos en este ámbito es el de la inversión en investigación y desarrollo de nuevas medicinas y vacunas, sobre todo en países en vías de desarrollo.

Además, en la Agenda 2030 se contempla el acceso universal a servicios de salud reproductiva y sexual, y la reducción de la mortalidad infantil, materna y prematura en regiones vulnerables, así como el fortalecimiento de las campañas preventivas y de tratamiento de consumo abusivo de drogas, tabaco y alcohol.

Salud y bienestar, un compromiso transversal

El ODS 3 “Salud y bienestar” constituye un compromiso transversal ya que la mayor parte de enfermedades son producto de la malnutrición o de malos hábitos alimentarios.

Así pues, el ODS 3 está directamente vinculado con el ODS2 “Hambre cero”, el ODS 6 “Agua limpia y saneamiento” (por la importancia del consumo de agua potable en buen estado para la salud) o el ODS 16 “Paz, justicia e instituciones sólidas” (puesto que la implicación de las instituciones y su actitud colaborativa resulta indispensable para garantizar el Estado del Bienestar).

Crisis sanitaria mundial por culpa del coronavirus

A nivel mundial hemos visto como los sistemas sanitarios han entrado en crisis por culpa del coronavirus.

El impacto en la salud humana es el efecto más inmediato del SARS-CoV-2, un virus que se ha expandido a gran velocidad, infectando a más de cinco millones de personas en todo el mundo y que ya ha causado la muerte de más de 330.000 personas a nivel global.

Sin embargo, el alcance de esta pandemia va mucho más allá, puesto que ha trastocado casi todo: desde la manera de alimentarnos, el tipo de ocio y las relaciones personales hasta la forma de trabajar, los ingresos familiares y los duelos.

Desde Fundación Luz Solidaria estamos trabajando de la mano de diferentes fundaciones y asociaciones que están impulsando la investigación en diferentes ámbitos (cáncer, alzheimer, ictus, enfermedades raras, etc.), facilitando recursos a personas con discapacidad para que mejoren sus condiciones de salud y apoyando programas de cooperación en países del tercer mundo.

Para garantizar la riqueza y prosperidad de los países tenemos que seguir invirtiendo en salud e investigación.

Escrito porIsabel JiménezPresidenta de la
Fundación Luz Solidaria.