Trámites y documentación necesarios para alquilar un inmueble

A menudo se puede pensar que alquilar un inmueble, ya sea una vivienda, un local o una plaza de aparcamiento comporta unos trámites enrevesados y pesados, tanto para el arrendador (la persona que pone a disposición de otro cuyo bien inmueble es propietario a cambio de una retribución), como para el inquilino (la persona que retribuirá al propietario de forma mensual a cambio del uso del bien referenciado en el contrato de alquiler).

Es cierto que, para adecuarnos a la ley, debemos seguir una serie de pasos y completarlos correctamente para conseguir la llamada “seguridad jurídica”, y más en un contexto en el que podemos llegar a hablar de vivienda , una de las necesidades básicas para cualquier persona.

En este artículo intentaremos desgranar de forma paulatina cuáles son los trámites y cuál es la documentación necesaria para poder alquilar un inmueble desde el punto de vista de todos los sujetos que participan en éstos.

Tengo un inmueble en propiedad y quiero alquilarlo, ¿cómo puedo hacerlo? ¿Qué necesito?

Llegados al punto en el que nos encontramos con que tenemos una propiedad y queremos alquilarla, aparecen muchas incógnitas. ¿Cómo lo hago? ¿A quién le encargo este trabajo? ¿Qué necesito? ¿Tengo que entregarla tal y como la tengo o se requiere alguna actuación antes de poder alquilarla?

El mensaje que desde Barea & Zango emitimos es el siguiente: tranquilidad, sólo necesitamos a lo sumo 4 documentos para alquilar su inmueble.

En primer lugar, y para saber la identificación del arrendador, necesitamos el DNI en el que consta quién es la persona que quiere poner a disposición de otra el uso de su propiedad.

En segundo lugar, para que pueda recibir correctamente el pago de la renta mensual en la liquidación de su propiedad, necesitaremos el certificado de titularidad de la cuenta bancaria, así como el número de cuenta corriente.

En tercer lugar, y entrando directamente en el inmueble, requeriremos que éste se encuentre en buenas condiciones, así como la expedición del Certificado de Eficiencia Energética donde consten las características energéticas de la vivienda o finca.

El CEE debe estar elaborado por un técnico especialista y competente, normalmente un ingeniero energético o un arquitecto. En este caso, es información útil para saber cuál es el valor y tiempo de calentar o enfriar el espacio en el que se vive.

En último lugar, pero no menos importante, en el caso de querer alquilar una vivienda necesitaremos la cédula de habitabilidad, que es un documento que acredita dicha habitabilidad y que las condiciones para residir son adecuadas según la normativa vigente en el momento.

Este documento no sería necesario tramitarlo en caso de alquilar una plaza de aparcamiento, por ejemplo. Es expedido por un arquitecto técnico, que debe tomar medidas de la vivienda, realizar un estudio intensivo de sus condiciones y, finalmente, emitir un documento donde se confirme o no la habitabilidad del inmueble.

Uno de los requisitos para poder poner en alquiler un inmueble es el Certificado de Eficiencia Energética, el cuál es expedido habitualmente por un arquitecto o un ingeniero energético.

¿Qué hago si no dispongo de los documentos acreditativos necesarios para poner a alquilar un inmueble?

No se preocupe, son trámites habituales en nuestro departamento de Gestión Inmobiliaria y Patrimonial. Por tanto, se lo podemos gestionar con ingenieros y arquitectos cualificados.

Si lo tiene tramitado, tenga en cuenta que son documentos con fecha de caducidad. Tienen un tiempo determinado de vigencia y una vez pasado este período, deberá volver a tramitarse para actualizar datos, si procede.

Quiero alquilar un inmueble y ya he hecho visitas, ¿cuál es el siguiente paso?

Por otro lado, podemos encontrarnos en la situación de tener que alquilar un inmueble, sea para trabajar, estudiar o vivir en él. Hemos hecho visitas y nos piden la documentación para poder estudiarla y darnos una respuesta, pero no sabemos lo que nos pueden pedir.

Los documentos que nos requieren tienen la función de acreditar la solvencia económica de la persona que debe entrar en un piso y, por tanto, son indicios de que la obligación principal del inquilino se cumplirá con una alta probabilidad.

Lo primero que debemos acreditar es el nivel de ingresos del inquilino, este punto lo podemos comprobar mediante la nómina (dirigido a trabajadores asalariados), y si no fuera posible mediante la declaración del IRPF sin que sea alternativo pedir uno u otro, siempre se pueden pedir ambos juntos para aumentar la fiabilidad.

En cuanto a las nóminas, es posible pedir las últimas tres recibidas, a fin de analizar aspectos que se reflejan en ésta como la antigüedad, el salario base y las pagas extraordinarias, así como retenciones y otras deducciones fiscales.

Adicionalmente, se suele pedir el contrato laboral para conocer la situación laboral del inquilino y cuál es el tipo de contrato que tiene con su empresa. La razón es sencilla: un contrato indefinido da más garantía de pago que un contrato temporal y, por tanto, puede acreditar con mayor peso la buena solvencia.

Por último, un propietario puede pedir garantías adicionales si no se pueden acreditar suficientes ingresos aparte de la fianza, que es la garantía legal obligatoria. Esto puede reflejarse en documentos como: avales bancarios o personales, seguros de impagos o depósitos.

La solvencia económica se demuestra con la presentación de las últimas nóminas y el contrato laboral.

Hemos confluido arrendador y arrendatario y queremos firmar un contrato de alquiler, ¿cuál es el proceso a seguir?

Una vez arrendador y arrendatario se aceptan como tales hay que redactar un contrato de alquiler donde se reflejen los pactos que han acordado ambas partes, así como aspectos claves que regirán la relación entre ellos.

El contrato de alquiler es un documento en el que se hace constar la voluntad del arrendador al ceder el uso a otra persona durante un tiempo, con un precio y condiciones pactadas que determinarán cuál es la relación entre los interesados.

Es imprescindible que en el contrato de alquiler consten algunos datos, tales como la identificación del inmueble que se arrendará; nombres y apellidos de propietario e inquilino; cantidad anual de la renta; fechas de inicio y finalización; cuál será la forma de pago; la fianza…

Por último, el contrato se firmará por ambas partes en todas las caras del papel, se gestionará el ingreso correspondiente a la fianza en el Instituto Catalán del Suelo y se tramitará el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP). Cuando se hayan cumplido todos estos pasos, ya tendremos terminado nuestro contrato de alquiler de inmueble.

En cualquier caso, no dude en consultarnos cualquier cuestión referente a la formalización de su contrato de alquiler. Estaremos encantados de atender sus preguntas.

Escrito porLeyre Julián ObandoGestión Inmobiliaria
y Patrimonial.